Saetas y Pregones



    Hoy en día, cuando nos referimos a ella, casi siempre están en nuestra imaginación las Saetas que se cantan en la Semana Santa Andaluza.

Este cante, que en su origen sería un rezo, una invocación en voz alta dirigida a la Virgen o a Jesús, esto es, una petición de auxilio o de alguna gracia, como cante ha llegado a transformarse de tal modo que lo que en principio fue una oración sin melodía se ha convertido en uno de los cantes andaluces más bellos y sensibles.

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Pregones


Soberano


Pilatos


Soberano Redentor
el Padre Eterno me envía
a templar vuestra agonía
y vuestro Sumo Dolor.

No os desconsoléis, Señor,
en vuestra pasión y muerte,
pues es el remedio más fuerte
del misero pecador.

No os excuséis el beber
de este cáliz de amargura,
pues él será la dulzura
que os llenará de placer.

Si los miseros delitos
os causan vuestra agonía,
tenet, Señor, la alegria
que salvaréis a infinitos.

Si hoy os desprecia el hombre,
después, la tierra y abismos,
entre dos mil paroxismos
respetarán vuestro nombre.

Redimid al pecador,
sacadle de su pecado,
y así, el mundo rescatado,
os dará Gloria y Honor.

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Yo, Poncio Pilatos, que presido
la inferior Galilea y su partido
por el Emperador Tiberio, en quien
hoy se haya el Gobierno de Jerusalem.

Yo, estando en mi palacio Tribunal,
doy sentencia de muerte capital
contra Jesus, llamado Nazareno
por alborotador de estos terrenos
porque quiere en Judea hacerse Rey,
Hijo de Dios y autor de nueva Ley,
siendo hijo de un pobre carpintero
y de esa María desgraciada.
Porque niega atrevido y con empeño
los tributos al Cesar, nuestro dueño.
Y asi, mando que lleve la Cruz a cuestas,
con cadenas y sogas al cuello puestas,
hasta el monte, llamado aquí Calvario,
será crucificado el temerario,
y por lo cual, irá entre dos ladrones
para que sean notorios sus baldones;
y sus infamias todas por entero,
las irá publicando un pregonero,
y la gente del pueblo clame a gritos,
que por enormes pague sus delitos.
Y si alguno defiende su persona,
se tendrá por traidor a la Corona.
Porque es ley de justicia:
Quien tal hizo, que tal pague su malicia.




La Sentencia


Esta es la sentencia irrevocable
del arcano de Dios inescurtable.

Cumplida en la más cándida inocencia,
la más cruel, áspera y rigida sentencia.

Hoy manda el justo Juez -el Pare Eterno-
no estorbando el precepto de amor paterno,
a su hijo Jesús, sabiduria,
Hermosisimo Hijo de María.

Hoy manda el rigido proceso
que el amor hermoso sea preso,
y que a muerte de Cruz sea sentenciado,
azotado y de espinas coronado,
y que lleve la Cruz hasta el Calvario,
caminando a la muerte voluntario,
y que tres horas esté vivo y pendiente,
desnudo y avergonzado el inocente,
viendo a su Madre Dolorosa,
afligida, mortal, triste y llorosa:
por fiador a la deuda satisfaga,
justo es que pague tales penas,
el que sobre si toma culpas ajenas.

Y supuesto su amor la causa ha sido,
muera de enamorado yno ofendido.

Y puesto que su amor tal fin lo sabe,
Justo es que, quien tal hizo que tal pague.


Prendimiento


Martes Santo maldecia
que la noche no llegaba
él en su traición pensaba,
miércoles siendo de día
así con Jesús hablaba.

¡Oh! Maestro singular
de mi Dios celestial, bien
licencia me habéis de dar,
que voy a Jerusalem,
y tengo que negociar.

Principes, que es lo que hacéis
que estáis de Jesús tratando
de como lo prenderéis,
yo lo pongo en vuestras manos
si algo me prometéis.

Y si no lo conocéis
una señal tambien dejo
aquel a quien yo
de un beso
es el que habéis de prender.

Entraron con gran silencio
al huerto de Jetsemaní,
Cristo les salió al encuentro
¿a quién buscáis gente vil?
y así todos respondieron.
Buscamos al Nazareno
Díjoles Cristo, yo soy
y al punto todos calleron
con caballos y escuadrones
como muertos en el suelo

Mandó Jesús al instante
dio licencia al escuadrón
para que se levantasen,
y con grande indignación,
lo vistieron con alarde.

San Pedro que esto vio
sacó su arrogante espada,
y con ánimo atrevido
a un sayón cortó una oreja,
Dojole Dios, ¡Tente Pedro!.

Si yo tengo que morir
y he de derramar mi sangre
para el hombre redimir,
porque si quisiera huir,
con mi poder tengo bastante.

¡Oh! Judas, falso traidor,
tú pagarás el pecado
de haber vendido al Señor
en quien todos confiamos
que nos dé la salvación.


Saetas



Desprendimiento


San Juan


Lo desprenden de la Cruz,
en paños blancos lo lian,
se lo entregan a su Madre
en la última agonia,
llora lágrimas de sangre.

Al desnudarlo de ropa,
las heridas reverdecen,
pedazos de carne y sangre,
salen entre los dobleces.
San Juan busca a su Maestro
y la Virgen lo seguia
y lo a encontrado sangriento,
ya cerca dle mediodía,
hacia el Calvario subiendo.

Por alli viene San Juan,
con el dedo señalando,
va en buesca de su Maestro
que lo están crucificando.


Prendimiento


Una bandera se veía
delante el túmulo está
y los Judíos decían
¡Vamos a Prenderlo ya!
antes que amanezca el día.

Estando en el huerto orando,
entre penas y aflicciones,
sus tormentos repasando
le prendieron los ladrones,
Judas los iva guiando.

Como a un ladrón te prendieron
un beso fue la señal,
trenta monedas le dieron,
al apóstol criminal.

Dos diferentes entradas
se cumplen en éste día.
El Domingo entró con palmas
y el Jueves entró El Mesías
con las manos amarradas.
De las barbas le estiraban,
en el rostro le escupía,
palos y golpes le daban,
con las varas que traían.

Miradlo, dulce y sereno
con el rostro dolorío,
al que los hombres le dieron
martirio de escalofrío,
siendo tan Santo y tan Bueno.

En el patio de Caifás
azotaron al Señor
la sangre le chorreaba
por sus espaldas benditas,
al divino Redentor.

En el patio de Caifás,
cantó el gallo y dijo Pedro
yo no conozco a ese hombre,
ni fue nunca mi Maestro.



Expiración


Todo lo he cumplido ya
Padre mío dice Cristo,
para salvar a los hombres,
muere en una Cruz tu hijo.

En tus manos Padre mio
encomiendo yo mi alma
y queda tu Gloria abierta,
para el que crea en mi palabra.

Viernes Santo ¡Que dolor!
en la Cruz crucificado
murió nuestro Redentor,
después de haber pronunciado
siete palabras de amor.

En un Viernes expiró,
aquel que al mundo ilumina
y sus sienes traspasó
una corona de espinas,
que le puso el mal ladrón.
El sol se vistió de luto
y la luna se ocultó,
temblaron los elementos,
cuando Jesús expiró.

El cielo se ha oscurecido,
la tierra se ve temblando,
el velo se va rasgando
y las piedras hacen ruido.

Cuando Jesús expiró,
la tierra tembló aquel día
y los judíos malvados
unos a otros decían,
el fin del mundo a llegado.

El mundo se a conmovido
porque a muerto el Redentor,
por tu pasión, Jesús mío,
abrazadme en vuestro amor.



Crucifixión


Cuando al Calvario llegaron
con Jesús de Nazareno,
al punto lo desnudaron,
la Cruz en tierra tendieron,
pies y manos le clavaron.

Con tal fuerza, el inhumano
los crueles golpes le daba,
que se le fue de la mano
el martillo y la zalmada,
contra Jesús Soberano.

Una Cruz podrida y rota,
clavado estaba El Mesías,
y a pie de la Cruz lloraban
las tres piadosas Marías.

Estando Cristo en la Cruz,
pidió agua de beber
y le dieron los judíos
vino mezclado con hiel,
al mejor de los nacíos.

Golondrinas de Belén
se juntan en Viernes Santo
y van a Jerusalem
a curarle con su llanto
la herida de la sien.

En el Calvario se oían
las voces de un moribundo
Y en sus lamentos decía,
me encuentro solo en el mundo,
ampárame Madre Mía.

Desde el Calvario a la Cruz,
siete palabras se oyeron,
siete ráfagas de luz,
que en el Corazón hirieron
a la Madre de Jesús.

Aquella sangre divina
que calló sobre la Cruz
engradeció su Doctrina,
siendo Tú Rey de la Luz,
Vas coronado de espina.


Santo Entierro


Se le Afina la nariz,
el pecho se le levanta,
ya está Cristo en el Sepulcro,
pongan el entierro en marcha.

Un teniente y dos soldados,
una trompeta, un tambor,
y un páquete de romanos
van escoltando al Señor,
la noche de Viernes Santo.

El sol ya se está poniendo,
llega la noche en tinieblas
y tu cuerpo Sacro Santo,
para el Sepulcro lo llevan.

Fuiste nacido en Belén,
con alegria y contento
y ahora te viernes a ver,
en fúnebre monumento,
dentro de Jerusalem.

Paradlo en esta calleja,
que contemple de rodillas
las dos gotas de rocio,
que caen por sus mejillas,
de tanto como ha sufrio.
¿Que lleváis en esa caja,
con tontísimos cristales?
A Jesús que va difunto,
con llagas y cardenales.

Hermanos de la Hermandad
¿Dónde vais con ese entierro?
A darle la Sepultura
a Jesús de Nazareno.

Estrellas de dos en dos,
luceros de cuatro en cuatro,
alumbran al Redentor,
la noche de Viernes Santo.

En el Sepulcro lo menten,
guardías dobles le pusieron,
por ver si resucitaba
el Redentor de los cielos.

De dura y de tosca piedra
en la tumba de Jesús.
Dentro de ella fue enterrado
aquuel que es Rey de la luz,
y es Jesús Sacramentado.




Maria la Virgen


Eres, Maria más bonita
que la azucena en el campo,
que la rosaen el rosal
y la nieve en el barranco.

De claveles y nardos blancos
tengo hecha una corona
pa llevársela a María,
esa divina paloma.

De tu vientre Virginal
nació el divino Varón
que hoy mandan crucificar,
siendo Tú Madre de Dios,
Reina de la humanidad.

Estoy llorando contigo,
y Tú lo ves Madre mía
la saeta que te canto
es mi mayhor alegria
si puede borrar tu llanto.

No llores más Madre mía
porque tu pena me ahoga.
Yo contigo lloraría,
Tú eres la blanca paloma.
Tú eres la mejor nacía.

Esa carita de pena
yo te la voy a alegrar
con esta saeta Madre,
que te acabo de cantar.

Tú eres María la Pura
y eres Madre de Gracia
y la prueba es bien segura,
que siendo Madre de Gracia,
eres Madre de amargura.

Hasta la flor de la jara
que se cria en la montaña,
lleva las gotas de sangre
del hijo de tus entrañas.

Cuando miras, Madre mía
tiene perdón tu mirá
y eso es que va la agonia
en tu rostro reflejá.

Toma este pañuelo y
limpía esas lágrimas preciosas,
que por tu híjo derramas,
como Madre Dolorosa.

En vuestros brazos reposa
el difunto Rey del Cielo,
a Vos Madre Dolorosa
te lo entregan poara ponerlo,
sepultado en una losa.

Madre mía de los Dolores,
he venido para cantarle
una saeta en tu templo,
para poder consolarte.

Ya no hay placer que me cuadre,
ni fiesta ni regocijo,
amparadme Eterno Padre
que he perdido el mejor hijo
que pueda nacer de madre.

Quédate con Dios, María,
que nosotros ya nos vamos
y Tú te quedas solita,
en tu soledad llorando.

Virgen de la Soledad,
no tengas pena ninguna,
que tu hijo resucita
entre las doce y la una.










Camino del Calvario


Un viernes de madrugada,
un gallo canta en silencio,
y a Pedro bien le recuerda
su negación del Maestro.

Con blandones encendidos
iban detrás de Jesús
las turbas de los judíos
gritando ¡Muera en la Cruz!

Al son de trompetas roncas
y a la voz de un pregonero,
van gritando por las calles,
¡Muera Jesús Nazareno!

Entre juncos y una fuente
un carpintero cortó,
una Cruz pesada y fuerte
que hasta el calvario llevó,
aquel cordero inocente.

No había amanecido el día,
cuando Jesús caminaba,
con una Cruz en sus hombros
de madera muy pesada.

Cuando apunta la mañana,
va Jesús hacia el Calvario,
de su rostro sangre mana,
sirva el alma de sudario.

Al despertar la mañana,
va Jesús hacia el Calvario,
con una Cruz en sus hombros,
pa librarnos del pecado.

¡Nazareno, Nazareno!
no sigas ese camino,
que está de peligros lleno,
para tu cuerpo divino.

Horquilleros voluntarios
que bien lo manifestáis,
considerad bien primero
que en vuestros hombros lleváis,
a Jesús de Nazareno.

De oro son las potencias
y la corona de espínas,
Tú la llevas con paciencia,
sobre tu espalda divina,
la Cruz de la penitencia.

¿Donde vas mi buen Jesús?
con túnica y Cruz a cuestas.
Voy al monte del Calvario,
a pagar las culpas vuestras.
Hacia el Calvario caminas,
llevando nuestros pecados,
vas coronado de espinas,
con los pies ensangrentados
dejas tus huellas divinas.

Las calles entapizadas,
con muchos rasos y velos,
las capas se las quitaban,
tirándolas por el suelo
por donde Jesús pasaba.

Va haciendo un surco profundo
la Cruz, que en tus hombros pesa,
son los delitos del mundo,
que de pecar nunca cesa.

Con un pesado madero
desangrándose camina.
Dios y Hombre verdadero,
su sangre formó un sendero,
con sus pisadas divinas.

En la calle de la Amargura
ya jesús desvaneció,
ha caido con la Cruz,
una mujer lo cogió.

Te caiste con el peso
de la Cruz qeu te pusieron,
to te quiero levantar
y quitarte ese madero,
que Tú no debes llevar.

Con sudor, frio y descalzo,
va caminando Jesús,
las fuerzas le van fallando,
ya no puede con la Cruz
y un hombre le va ayudando.

Ahí presente lo tenéis,
con el rostro demacrado
sus rodillas brotan sangre
de las caídas que ha dado.

Por cosas que un hombre haga,
no subre la esclavitud,
ni una pena tan amarga,
como la que sufres Tú
en una estación tan larga.