A la Voz del Capataz



Quiero agradecer la confianza que habéis puesto en mí para dirigir como capataz a esta cofradía. Para mi es una tarea difícil, pero fácil, porque estando vosotros todo es diferente.

Recuerdo por primera vez cuando llegó el camión a la plaza con el trono. Los que estábamos allí para descargarlo nos preguntábamos: ¿Y ahora qué? ¿Cómo lo vamos a llevar? ¿Cómo lo vamos a hacer? Yo dije solamente una cosa: “somos los pioneros que salen en Baños de la Encina con el trono a hombros”. Y salimos e hicimos una Semana Santa fabulosa y llegamos a juntar al pueblo para vernos pasar. Tuvimos que meter jóvenes que no tenían los 15 años, pero tenían fe y desde esa fecha hasta hoy son grandes costaleros de la Virgen de los Dolores. El pueblo de Baños de la Encina se emociona al ver el silencio, la fe y el orgullo que tenéis de llevar a nuestra querida Madre sobre vuestros hombros.

No quiero cansaos pero no puedo dejar de mencionar a nuestro Capataz y Hermano Braulio que como él solía decir, que aunque no estuviera ya entre nosotros si estaría en cada golpe de campana que yo diera. Si estará y vosotros sentiréis su voz: ¡ESO ES! Nunca se irá de nuestro recuerdo. A su familia que le voy a decir, a Cati, su mujer, a pesar de su dolor lo sigue dando todo por la Cofradía y su trabajo es incansable. A su hijo Manolo, el genio y el carácter de su padre “Buen Costalero” y Cipri no tengo palabras para describirlo porque para mi es uno más de la familia.

   Como habéis podido ver en la fotografía del libro de Semana Santa que en un brazo tengo a mi hija y en el otro a él cuando apenas andaban. Así que con su sencillez, honradez, trabajo y fe lo ha dado todo por esta Cofradía. Con sinceridad es un buen cofrade, costalero y amigo.

Un fuerte abrazo para todos.

Francisco Quesada Jurado